Comentarios sin importancia sobre street photography
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Hace un tiempo escribí algo vinculado al negativo digital. Aquellas opiniones tengo que admitir, en retrospectiva poseen algunas serias falencias, primordialmente el haber sido escritas cuando aún estaba en discusión (al menos en mi estructura) la permanencia del film, y en segundo lugar, la falta de experiencia extensiva con el workflow de archivos RAW.

Cabe señalar que estas dos cuestiones se encuentran estrechamente vinculadas, por lo tanto la separación de las mismas presentada aquí es sólo a los fines de su puesta en discusión, pero en realidad su imbricación es significativa y dificil de delinear.

1. La evolución técnica del soporte digital

Sobre esta primera cuestión, en realidad tengo que advertir que no es sólo la discusión mencionada sino que además un conjunto de cambios que aparecieron progresivamente en la tecnología utilizada para la intercomunicación afectaron de cierta manera la perspectiva sobre la discusión de la permanencia del film:

  • En primer lugar, la tecnología de captura digital dio enormes saltos, similares a los observados durante la década del ’90 y principios del 2000 en la capacidad de procesamiento de las computadoras personales. Hoy en día, las cámaras digitales pueden captar un enorme rango dinámico, excepcional rendimiento de color y sobrada resolución para el 99% de los requerimientos amateur y profesionales, reservándose ese 1% para aplicaciones muy específicas que hoy no pueden ser cubiertas por las cámaras digitales, por diversas razones. Hace años, cuando escribí aquel primer artículo, aún existía una brecha significativa dentro del mundo digital incluso entre los diferentes tamaños de sensores existentes, siendo la referencia de calidad de fotografía aquella producida por los sensores full frame (24×36, es decir, del tamaño de un negativo). Los sensores más pequeños como los APS-C o menores sencillamente no podían llegar a la calidad de los full frame. Hoy en día, en cuanto a los aspectos técnicos de la imagen, la realidad es que la distancia entre un sensor APS-C y un sensor full frame es prácticamente inexistente. El salto cualitativo que se observa en la calidad de la imagen que puede ser producida por los diferentes tipos de sensores es sustantivo si se compara con las diferencias que existían hace diez años. Incluso es significativa la disminución de costes en cámaras de formato medio, como la Pentax 645 digital.
  • En segundo lugar, la necesidad -en parte real, en parte convertida en requisito- de inmediatez en las comunicaciones gráficas condicionó las posibilidades de selección de herramientas y esquemas de flujo de trabajo. Las telecomunicaciones evolucionaron de tal manera que la inmediatez de la disposición de la imagen para su transmisión en comunicaciones cotidianas pasó a constituirse en casi un requerimiento para la gente. Este efecto tuvo un arrastre significativo sobre la práctica fotográfica, conllevando -sobre todo a los no profesionales- a la elección de una herramienta que además de sus capacidades fotográficas permitiera la inmediata disponibilidad de la imagen para su distribución en la comunicación cotidiana. El resultado de esto fue por un lado la banalización de la imagen técnica y la pérdida masiva del aspecto artístico de la toma fotográfica; por otro lado fue la aparición de elementos reemplazantes de esta pérdida de perspectiva artística a través de aplicaciones que permitieran esto, como por ejemplo Instagram; y por un tercer lado, fue la progresiva integración de las herramientas de telecomunicación con la herramienta de toma fotográfica, léase la aparición de teléfonos con cámaras de gran calidad fotográfica y la promesa de resultados profesionales junto con la inmediata posibilidad de distribuirlos a través del teléfono en sí, parte de la herramienta.

Estas dos cuestiones llevaron progresivamente a descartar el film cada vez más y reservarlo a un nicho de neuróticos obsesionados con la tradicionalidad de la imagen, un dejo romanticista de corte purista, y a un conjunto muy restringido de profesionales con esta práctica en trabajos específicos (por ejemplo los paisajistas, que incluso al día de hoy cada vez relegan más en los medios digitales nativos).

2. El flujo de trabajo del RAW

Sobre este segundo punto, es necesario señalar que el punto central de todo esto fue el flujo de trabajo del negativo, el advenimiento del flujo de trabajo de la edición digital, el lugar del fotógrafo en este proceso, y cual de estos momentos. Personalmente creo que la aplicación “bisagra” en este punto fue Adobe Lightroom.

Si bien puede decirse en un punto que Adobe tenía el camino allanado de antemano con la existencia del ubicuo Photoshop, en mi opinión fue Lightroom la aplicación que presentó para el formato digital el concepto de “flujo de trabajo” asimilado al del film: impresión de contactos, selección y categorización de “keepers”, tratamiento de las imagenes -positivado-, armado de presentación y aplicación de marcas finales, junto con la eventual impresión (o salida de archivos lista para la impresión). Sin embargo, esta asimilación de flujos de trabajo conllevó numerosos reposicionamientos de cada uno de los pasos involucrados, en cuanto a su peso relativo dentro del todo:

  • La edición digital permitió tener un WYSIWYG, What You See is What You Get, sin el trabajo en cuarto oscuro de prueba y error que requería el trabajo con el negativo (positivados infructuosos).
  • La corta distancia existente entre la edición digital vinculada con el “positivado” (control de curvas, contraste, brillo, reencuadre, conversión a B&W) y la edición significativa (como la llevada adelante en PS, es decir aplicación de filtros específicos, correcciones, inserción o eliminación de objetos, etc.) tornó difuso el límite entre la fotografía y la imagen.
  • El crecimiento de la potencia de la edición digital asimismo influyó significativamente, por cuanto progresivamente fue posible realizar correcciones significativas sobre problemas originarios en la toma.

Estos tres elementos interactuando entre sí modificaron este peso relativo de los componentes del proceso fotográfico mencionados anteriormente. El potencial de la edición digital permitió una menor atención en la toma. El crecimiento de la resolución de los sensores así mismo permitió realizar tomas y luego recortes manteniendo la suficiente cantidad de información en la imagen para una impresión adecuada. Los defectos de rendimiento de color de los lentes fue contrapesado por la capacidad de corrección digital. Asimismo, defectos como coma, flare o asigmatismo también fueron corregidos por la edición digital. A tal punto esta corrección fue significativa que existen aplicaciones como DxO que realizan pruebas y perfiles de lentes para la posterior corrección de sus defectos ópticos en el procesamiento de la imagen.

3. Distancias actuales y conclusiones preliminares

Ante la aparición del formato digital, la primera discusión que se sostuvo fue alrededor de la calidad técnica de la imagen y su comparación con el film, cosa que sigue en discusión, pero a los fines prácticos se encuentra bastante salvada. El problema, hoy, es la resignificación del proceso fotográfico, de la concreción de la fotografía.

El film requiere en cierto modo una anteposición en la toma fotográfica: en la elección de la herramienta y el soporte. No todos los films se comportan de la misma manera, no todos los procesos son iguales, no todos los reveladores son similares, no todos los lentes tienen el mismo rendimiento óptico, ni todos los formatos son adecuados para todo.

El formato digital volcó muchas de estas variables al procesamiento (ejemplo, ya no hace falta pensar si se va a utilizar una película Velvia o Provia, sino que el ajuste del color se realiza en la aplicación digital de procesamiento de preferencia con posterioridad a la toma), y asimismo quitó características específicas a la elección de la herramienta (como la consideración de la calidad de las ópticas utilizadas). La calidad de la imagen entre una Canon 5D Mark II y una Canon 5D Mark III no es tan significativa, sencillamente la Canon 5D Mark III está mejor adaptada a las necesidades profesionales y se comporta mejor como herramienta de trabajo.

Este conjunto de factores marcó un reposicionamiento del fotógrafo, no frente al debate digital/film, sino frente a todo el proceso fotográfico. Ésto es lo que está en discusión.




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